13.8.10

volver a saborear la tierra mezclada con la sangre de tus propios labios hinchados y rasgados, volver a oler el aire cargado del ambiente, volver a clavar las manos en barro y sentir como pequeñas piedras se te clavan entre la uña y la carne...

porque por mucho que pienses que ya no puedes volver a caer, aparece algo nuevo que te manda de morros contra el suelo...

sentir esa gota de sudor frío resvalando por tu frente y escociendo al entrar en las heridas de tus pómulos, el aliento caliente con forma de vapor en el aire frío, hasta que vuelvas a caer...

hasta que la sangre se vuelva negra y emane de tus heridas el crudo que mueve el mundo...


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