siento como una red dentro de mi cabeza exprime más y más mi cerebro hasta hacerme sentir como si éste estubiera a cien mil metros bajo el mar.
la red comprime más y más y estimula mi sentido de la vista.
veo a ese niño pequeño con bigote que no se lo afeita porque le da vergüenza, sin saber bien porqué...
veo a esos dos ancianos sentados en un banco y que sonríen al ver pasar a mozas con esas falditas tan cortas y moviendo sus caderas...
veo a ese tío en el coche con prisa de llegar a nosesabedonde, choca con otro coche y encima le quiere echar las culpas al otro...
veo a esa pareja con el carrito y su bebé dentro, con los ojos radiantes de felicidad...
y me duele la cabeza.
la red aprieta más y me estimula el sentido del olfato.
huelo el humo del incendio provocado por algún pastor que quiere que su ganado tenga nuevos pastos y no piensa en los bosques que están creando el aire puro que él necesita para vivir...
huelo la pólvora de rifles y pistolas que han destrozado millones de familias sin tener siquiera razón de ello...
huelo el bizcocho en el horno de casa de la abuela que está a punto de salir, y que no debes probar hasta que se enfríe...
huelo el perfume de esa chica que sube al autobús con la mirada perdida y el caminar indeciso...
y me duele la cabeza.
la red me oprime la parte que encierra el sentido del oído.
oigo el desgaste de los neumáticos al frenar para intentar no atropellar a esa persona que ya yace en el suelo inconsciente y desangrándose...
oigo el chillar de los niños al jugar en el parque con una simple lata de refresco...
oigo el cantar de los pajarillos revoloteando por entre los árboles en plena primavera...
oigo el dulce sonido de los dedos de un ciego rozando lentamente las teclas de un piano mientras quinientas personas lo miran atentamente y él no ve a nadie...
y me duele la cabeza.
la red se aprieta más y hace que mi sentido del gusto delire.
saboreo la sangre derramada por todos esos inocentes que fueron condenados por líderes ambiciosos de poder...
saboreo el petróleo que destruye tanta vida cuando flota y se hunde en el mar, pegándose a los animales y destrozando los corales...
saboreo sus labios, dulces, carnosos, llenos de pasión y de amor...
y me duele la cabeza.
la red me obstruye el riego y me modifica el sentido del tacto.
siento las púas de un cactus en mi mano, atravesando mi piel y haciendo que mi sangre brote en pequeños puntitos rojos...
siento el fuego del infierno cerca de mi piel, provocando que emane chorros de sudor...
siento las balas atravesando mi piel a una velocidad de vértigo, y duele...
siento tu piel deslizándose por las llemas de mis dedos, tu piel suave y delicada...
y me duele la cabeza.
la red se hace más pequeña y mi cerebro debe de estar a punto de estallar.
me siento a cien mil metros bajo el mar, con todo ese agua sobre mi.
y me duele la cabeza.
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