13.8.10

La Soledad

y miraba a la soledad... la miraba a los ojos sin ceder la mirada ni un instante, y ella, le devolvió la mirada...

la oscuridad se adueñó de la estancia con la fluidez del agua y la velocidad del viento, pues ya era noche. sus ojos seguían fijos en ella, en la mismísima soledad, que no respiraba, no latía, sólo le devolvía la mirada.

entonces, arriesgándose a perder la mirada que nunca más podría volver a ver, miró al cielo, pensando que podría verlo, mas olvidó que se hallaba enjaulado, y no pudo observar la hermosa luna llena que se lucía en el cielo aquella noche, y no pudo observar los ojos de la soledad que se fué, le abandonó, para dejarlo en compañía de él mismo, para destrozar su mente desde dentro y así terminar de una vez con este dolor.

aún pudiendo estirar el brazo y rozar los cabellos de una hermosa muchacha, no lo hizo. aún pudiendo mirar a los ojos al jóven que se cruzó en su camino, no lo hizo. aún pudiendo sonreír a aquella mujer que le devolvió su cambio tras comprar, no lo hizo. y vió que estaba sólo, y enjaulado en sí mismo.

hoy fué un día distinto, en su vida, y en la del mundo entero, hoy pasaron cosas que ya no se pueden cambiar, hoy se dió cuenta de tanto que había tenido frente a sí y no había tenido en cuenta. hoy no es un día de alegría, pero tampoco es un día en vano.

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